En alguna oportunidad dije que hay relaciones que se acaban aunque exista amor, y es que a veces el amor no es suficiente, en ocasiones esos pequeños detalles que deberían ser accesorios, pesan más.
Pero que pasa cuando no hay amor del todo?
Hoy hace un año empecé a salir con alguien que después se convirtió en mi novio, aunque de entrada sospechaba que nos faltaba algo, nunca presté atención porque consideré que esas cargas se arreglaban en el camino, al fin y al cabo que entre el momento en que nos conocimos y en el que nos cuadramos poco tiempo.
Pero con el tiempo, ese algo que faltaba se fue haciendo mas grande e imposible de ignorar sin embargo, la compañía, las pequeñas rutinas, la alcahuetería de pendejadas, los detalles, la complicidad, la carrera común y la amistad que se había establecido hizo que yo lo ignorara, o mejor dicho que me hiciera la desentendida, porque según yo si seguíamos juntos y nunca había una gran pelea o un gran problema que surgiera era porque, según yo, no era nada grave.
Hasta que en algún punto las cosas se hicieron sencillamente insostenibles y la tormenta se nos vino encima. Cuando la tormenta se veía venir, el solo atino a decir que si las cosas se acababan el quería que yo supiera que el me quería mucho, que tarde que lo dijo, tantas veces que yo quise escucharlo, y el esperaba hasta ese momento…
Tiempo después, en nuestra primera y única conversación honesta, después de terminar, en la cual el se decidió a hablar por fin y yo hablaba por primera vez sin intenciones de recuperarlo el me dijo que me apreciaba….. si, hasta el sol de hoy me pregunto que significa aprecio, porque yo aprecio a mi perro y no tengo ninguno, pero bueno, después de esa conversación, en la cual muchas dudas quedaron en el aire, se dio mi primer choque con la realidad, me habían terminado, yo no sabia porque y sospecho que el tampoco lo sabia en ese momento, y lo peor era la sorpresa, si, porque yo nunca creí que el fuera a capaz de terminarme excepto por una falta grave, de esas que llaman, graves.
Era el momento de recuperarme, yo con la falsa ilusión de que era una pendejada, que el hombre estaba en sus días creí y decidí que en cualquier momento el iba a volver, pero me de un momento a otro se me presento un gravísimo problema, el luto, que yo había decidido no asumir.
Y con el luto, surgió la necesidad de repasar, paso a paso, para entender que había salido mal, era obvio que el no me iba a dar respuestas, pero también era lógico que yo las necesitaba, hasta que un momento el sistema operativo hizo clic y lo entendí.
El no me quería, y lo peor era que yo tampoco, habíamos vivido de espejos, hoy estoy absolutamente segura, salvo prueba en contrario, que el se enamoro de la persona que se sentía conmigo, y yo me enamore de la idea de relación, si es que después de dos años sola, viviendo las delicias de ser una soltera y ufanándome de ello, yo un día también decidí que quería una relación seria que me pusiera los pies en el piso, y era un poco el complejo de ver como todas mis amigas ya estaban con relaciones muy serias, algunas de ellas con planes de matrimonio, y yo seguía de loca, entonces creía que la que tenia el concepto errado era yo y pobre de ese hombre que fue el primero que se atravesó en el camino, medianamente serio y con perfil de novio, entonces yo ataqué!! Como si no supieran todos ustedes como soy cuando algo se me mete en la cabeza!!!!!!!!
Contestando, la pregunta que hice arriba, cuando no hay amor, y las cosas están claras para ambas partes no hay problema, porque los dos saben que lo que pesa es la compañia, sin embargo, si una de las dos personas no la tiene clara, pues lo mas seguro es que nos encontremos ante posibles reclamos pero lo grave es cuando ninguna de las dos personas se da cuenta a tiempo que no hay amor, porque tarde o temprano una de las dos se va a dar cuenta y se va a dar cuenta de improviso.
El caso es que hoy, meses después, asumido el luto, escudriñado el interior, entiendo que a su manera fue una relación, buena o mala, ni siquiera yo soy quien para decidirlo, pero relación al fin y al cabo que como todas algo me enseñó:
Recordé que no todas las veces se gana
Aprendí que no hay conceptos errados, ni la soltería, ni los planes de matrimonio, ni el querer dejar la carrera por un matrimonio, ni querer ser solo una profesional y dejar que lo demás si se le da la gana parezca, ni el hecho de querer combinar todas las anteriores, cada persona es distinta y cada persona según su “suelo de creencias” tiene una opción que se ajuste a sus necesidades
Muy contrario a lo que me manifestaba en estos días, en medio de alguna alicorada, un amigo el decía que no pensaba ni se quería volver a enamorar, yo hoy creo en el amor, creo que en algún momento me voy a enamorar, es mas lo deseo de corazón, pero creo que esa no es una mas de mis decisiones, el amor es algo que sencillamente me va a llegar, mientras tanto me queda el amor al amor y el amor a la vida,
Aprendí que el sushi es rico, y que la comida china va más allá del arroz frito con carnes y vegetales, que al final no es arroz chino, porque los chinos no comen arroz frito
Que los intentos de titicidios no son malos, que las relaciones no restringen la libertad, que una relación de verdad te da mas alas, te impulsan y te motivan, y sobe todo te ayudan a crecer como persona
Que dormir en cucharita, una noche de frío, definitivamente quita el frío del cuerpo, pero te calienta el alma cuando es con una persona a la que tienes cariño
Definitivamente no he podido aprender a dormir toda la noche en una cama ajena, no duermo noches completas en mi cama, muchísimo menos lo voy a hacer en una cama ajena y con una persona ajena, es que me gusta mucho estirarme a mis ansias
Sigo sin aprender como manejar el mal genio, cuando me llevan la contraria, si digo que no quiero salir, no quiero comer, no quiero cambiar de planes, no quiero que me cambien los planes a último momento, simplemente para mi sigue siendo NO
En fin, esas simplemente mis reflexiones después de mi última relación, y lo peor es que escribo sin dolores, sin resentimientos, sin una sola lagrima, me fui a un bar y empecé a escribir, como a la tercera cerveza llegó un amigo y tuve que parar, ahora en casa cuando estoy terminando, me doy cuenta que tengo una sonrisa enorme, una fe en la vida, una seguridad de que todo va a estar muy bien y la convicción de que la vida es eso, unas de cal, otras de arena, unas dulces, otras saladas y unas muy amargas, pero que las dos últimas valen la pena, por disfrutar los dulces.
Al fin y al cabo como dice una canción; “por cada risa, hay diez lagrimas”
Pero a mi no me importa, por poder reír, no me importa llorar, al fin y al cabo esas lagrimas son las que forjan el carácter y dan lecciones poderosas de vida.